Especialistas del mundo han expuesto que la pandemia por el covid-19 ha afectado la demencia producida por el alzheimer; además, la falta de apoyo debido a la escasa movilización ha influido en el proceso de adaptación para los que sufren esta común enfermedad neurodegenerativa.

Con motivo de la reciente conmemoración del Día Mundial del Alzheimer, el pasado 21 de septiembre, en varias conferencias los doctores señalaron que las personas con este problema se encuentran más expuestas al contagio, tanto por ser una población con más de 65 años, así como por no comprender la situación o no poder memorizar las medidas de higiene sanitaria como el lavado de manos, el distanciamiento físico y hasta el uso del tapabocas. Por tanto, según los expertos, los pacientes con esta enfermedad y sus cuidadores son las víctimas que más han sufrido las consecuencias de la pandemia.

Oswaldo Cachay, neurólogo de Clínica Internacional en Lima, Perú, explicó que “la familia ha tenido que adaptarse a una realidad de manejo con el paciente. En algunos casos no necesariamente mal, porqué ha acercado a la familia. Hay familias que encargaban a su paciente a cuidadores y hoy en día por el riesgo de que un cuidador externo se traslade se han tenido que adaptar”.

Investigación

Una investigación realizada por los científicos de Fleni, en Argentina, tuvo como eje principal el estudio de los síntomas conductuales de adultos mayores con demencia y estudiar hasta qué punto la cuarentena había afectado estos síntomas en sujetos con demencia después de las primeras ocho semanas de cuarentena.

La doctora Gabriela Cohen explicó que la muestra del estudio se conformó por cuidadores, familiares de personas con alzheimer o demencia que convivían en el mismo hogar. Se realizó mediante encuestas en las cuales se indagó sobre tipo y entorno del lugar; servicios de rehabilitación, bien sea física, ocupacional, cognitiva; cambios en la medicación psicotrópica y en los síntomas conductuales de los pacientes antes y durante la pandemia.

Entre los principales hallazgos, explican los investigadores que el más significativo fue un empeoramiento de síntomas como ansiedad, trastornos en el sueño, depresión y mayor uso de psicofármacos.

Resaltan que una de las posibles explicaciones es el cambio en el día a día por el confinamiento, que deja a un lado las estrategias de cuidado, tales como los grupos de apoyo, concurrir a talleres de memoria o centros de día, mantener una rutina de vida activa con actividades recreativas y hacer ejercicio físico que eran una parte fundamental del tratamiento y con la cuarentena muchas de estas actividades se vieron impedidas.

“En nuestro análisis llegamos a la conclusión de que durante el confinamiento por coronavirus se produjo un deterioro de los síntomas conductuales de las personas adultas mayores con demencia o alzheimer”. Estimamos que esto se relaciona con una combinación de factores: aislamiento social, falta de servicios de rehabilitación para pacientes externos y mayor estrés de los cuidadores familiares”, explicó el doctor Allegri.

Por tal motivo, enfatizaron en la necesidad de desarrollar un plan de acción que colabore en reducir el estrés en los pacientes con demencia, para que puedan sobrellevar esta situación. Entre esas acciones, está la importancia de respetar las horas de comida, estableciendo horarios específicos, y respetar los ciclos del sueño, porque ayuda a reducir los estados de confusión y agitación de los enfermos.

Ejercitar el cerebro es la clave para la prevención

La enfermedad del alzheimer es un trastorno neurocognitivo, en el que confluyen múltiples factores para su aparición. Entre ellos resaltan enfermedades crónicas como la diabetes o la hipertensión arterial, a esto se le puede sumar un estilo de vida sedentario.

Según el especialista en neurología Ciro Gaona, una de las maneras de prevenir esta enfermedad es ejercitando el cerebro para mantenerlo activo tanto física como espiritualmente, refiere en un comunicado de prensa.

Comentó que una forma de ejercitar el cerebro es compartir con otras personas y mantenerse en constante aprendizaje “ya con bailar solo, aunque siempre es mejor en pareja, con moverse por la casa o realizar actividad física organizada, que es lo que llamamos ejercicio, tendremos un mejor cerebro en comparación con quien está sedentario”, expresó.

El especialista explicó que “cada vez que nos ejercitamos estamos produciendo neurotransmisores que no resuelven nuestros problemas, pero que ayudan a enfrentarlos”.

Gaona hizo énfasis en que los hábitos como dormir bien y cuidar la alimentación ayudan a conservar las reservas cognitivas cerebrales frente al alzheimer. En cuanto a la pandemia, refirió que esta no debe ser un obstáculo para cuidarse de la enfermedad. A través de los cursos y las herramientas online se puede mantener activo el cerebro.

Recomendaciones:

Establecer un horario para las comidas que no podrá modificarse para los pacientes, esto para crear una rutina que se pueda recordar con base en un organismo acostumbrado.Hacer uso de las plataformas digitales para idear actividades recreativas.Crear talleres propios de fortalecimiento de memoria, aprovechar el espacio en familia, para apoyarse entre todos, con las fotografías, la música y objetos útiles.Evitar el estrés, aunque la familia se sienta presionada a consecuencia de la pandemia, no deben transmitirlo a la persona con alzheimer para evitar cuadros de ansiedad.Realizar actividades cognitivas, adaptadas a la capacidad de la persona, desde realizar ejercicios o actividades específicas, a participar en un juego de mesa o realizar labores de apoyo en las tareas domésticas: tender, doblar ropa, limpiar verduras, barrer o pasar coleto.