Buenos Aires.- El acuerdo que Argentina acaba de alcanzar con sus acreedores privados con vistas a concretar una reestructuración de una parte significativa de su deuda resulta clave para empezar a ordenar la economía y tratar de rescatarla de la agonía.

El entendimiento logrado tras algo más de cien días de arduas negociaciones asegura la adhesión al canje de una parte sustancial de los acreedores sin los cuales no se podría proceder a una reestructuración.

Si todo sale bien, Argentina concretará el 4 de septiembre el canje de bonos de ley extranjera por 66.238 millones de dólares y normalizará su estatus financiero, actualmente de cese de pagos selectivo.

Aunque aún restará resolver la deuda con el Fondo Monetario Internacional, el acuerdo con los acreedores privados permitirá aliviar la carga inmediata de pagos de servicios de la deuda, mejorar el acceso de las empresas argentinas a la financiación internacional y, eventualmente, permitir el retorno de Argentina a los mercados internacionales de colocación de deuda.

DESPEJANDO EL HORIZONTE

El acuerdo despeja la pesada carga de vencimientos que Argentina tenía en los próximos años.

De acuerdo a cálculos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), si entre 2020 y 2024 vencían unos 63.664 millones de dólares de capital e interés de la deuda argentina, ahora los compromisos en ese período se reducirán a 6.116 millones de dólares.

«El eje principal del acuerdo reside en la posibilidad de postergar, sobre todo en los primeros años, los vencimientos y, por ende, utilizar esos recursos para recuperar una senda de crecimiento», dijo a Efe Hernán Letcher, director del CEPA.

La economía argentina lleva varios años estancada, dos en clara recesión y en 2020 azotada por la paralización de la actividad debido a las estrictas medidas sanitarias que el Gobierno debió tomar para frenar el avance de la pandemia de COVID-19.

El consenso actual de los economistas es que el PIB caerá al menos 12 % este año, con un déficit fiscal primario equivalente al 7 % del PIB, que, sin acceso a financiación externa, Argentina solventa por vía de emisión monetaria, una salida peligrosa ante las recurrentes tensiones cambiarias en el país y la alta inflación que padece desde hace tiempo.

NECESARIO PERO NO SUFICIENTE

Para la firma de inversiones SBS, «un canje exitoso es un paso clave y una condición necesaria, pero no suficiente, para que la economía pueda iniciar una recuperación».

Economistas y empresarios insisten en la necesidad de que el Gobierno de Alberto Fernández establezca un plan económico que marque una hoja de ruta clara para la recuperación, incluyendo políticas monetarias y fiscales e incentivos a la inversión.

Según Gabriel Torres, analista de la calificadora de riesgo Moody’s, «será fundamental que el Gobierno argentino fije políticas fiscales y monetarias creíbles y sostenibles para dar apoyo a un eventual regreso a los mercados de capitales internacionales, lo que asegurará el pago total y oportuno de los nuevos bonos reestructurados y respaldará a las perspectivas económicas de largo plazo del país».

Aunque el Gobierno se ha mostrado hasta ahora reacio a hablar de «planes económicos», deberá en breve fijar pautas de cara al Presupuesto 2021 y, si pretende negociar con nuevo acuerdo con el FMI, también tendrá que discutir variables con el organismo.

Para la consultora LCG, la falta de un acuerdo con los acreedores privados hacía «inviable empezar a ordenar la macroeconomía» y obligaba a seguir con la emisión monetaria como la única fuente de financiación. Y no obstante no haya un acceso inmediato de Argentina a los mercados internacionales de deuda, al menos «sí se empieza a despejar la incertidumbre».

Con todo, la consultora llama a «ser prudentes» pues el país «sigue teniendo los problemas estructurales de hace diez años».

 

EFE