Muchos lo intentan y pocos lo logran. El hecho de haberse labrado un nombre en el medio artístico no es garantía de que al momento de concretar aspiraciones políticas, la ciudadanía responderá de la misma manera que lo ha hecho el público con sus aplausos. Abundan los ejemplos. Tanto aquí como más allá.

En el siglo pasado, las grandes rivales de la escena musical criolla, Mirla Castellanos y Lila Morillo, buscaron el favor colectivo para convertirse en alcaldesas. Sin embargo, con ellas no pasó nada. Lo logró Ivonne Attas, quien venía de interpretar a unas villanas maluquísimas en la televisión. Y también Irene Sáez, la reina de belleza reelecta en el Municipio Chacao que buscó fallidamente la banda presidencial y luego se distanció de la Gobernación de Nueva Esparta.

Más de una vez, José Luis Rodríguez ha declarado que le gustaría ocupar la primera magistratura del país, pero todo ha quedado en palabras: sin partido ni campaña ni inscripción de candidatura.

En la nueva centuria, el animador Winston Vallenilla y el cantante Antonio “El Potro” Álvarez buscaron el apoyo popular para desempeñarse como alcaldes de sendos municipios capitalinos, pero la votación no los favoreció.

En el terreno internacional, tal vez el caso más llamativo sea el de Ronald Reagan, quien, después de ser una estrella en Hollywood, decidió dar el salto a la arena política. Se desempeñó como gobernador de California por dos períodos y luego se convirtió en presidente del país más poderoso del mundo desde el punto de vista armamentístico.

En el norte, también en California, otra estrella de la industria cinematográfica, Arnold Schwarzenegger, asumió el cargo de gobernador en par de ciclos, con el atractivo matiz de que su lugar de nacimiento es Austria.

Ahora llega la noticia de que el galán venezolano Víctor Cámara decidió postularse a la Alcaldía de Doral, en Florida. No se trata de un desconocido, ya que su trabajo protagónico en la telenovela Topacio, al lado de Grecia Colmenares, lo hizo popular en buena parte del mundo. Además, es harto sabido que un significativo porcentaje de connacionales reside en esa zona, aunque habría que ver el poder que tienen para decidir una contienda electoral y, sobre todo, la capacidad del actor por convencerlos con su mensaje.

Por ahora, Víctor está en campaña, después de haber oficializado su candidatura, el pasado 25 de julio. Espera seducir a los siete mil votantes venezolanos que hay en el lugar. ¿Serán suficientes los encantos que otrora le permitieron a Jorge Luis Sandoval quedarse con el corazón de la cieguita? No se pierda el próximo capítulo.

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