Gracias a Dios, la Ley no ha cambiado: los estudiantes o alumnos en edad escolar tienen un derecho institucional al intocable recreo. Truene o relampaguee… A las horas indicadas, ¡nadie proteste ni refunfuñe, sea docente o legislador! Muy bien. Pero ahora, con horarios y “encuentros” virtuales, ¿qué institución va a cumplir con la función, no sólo de establecer un “break” sino de contribuir a la necesaria socialización para niños y jóvenes? ¿No nos hemos dado cuenta, si acaso, del inevitable hacinamiento en el que viven los niños obligados en guardar la casa, sin encuentros con los compinchitos? La prohibición al viaje habitual, a visitar a los abuelos andinos, llaneros u orientales, ¿acaso no ha sufrido este año un serio percance, por los motivos que a todos nos han hecho sufrir?

Para los adultos, ya existe el serio peligro de ver suspendidos progresivamente los días tradicionales de asueto, sea en agosto o en diciembre. Inquietante posibilidad. Y sin embargo, como luminoso asueto familiar o sencillo fenómeno cultural, vinculado con el descubrimiento de otros valores y costumbres, el viaje familiar es turismo en letra pequeña. Tiene vínculo con la sociedad industrializada. En las mejores condiciones de organización y ahorro, significa el uso de medios rápidos de transporte y, normalmente, con la imposición de precios populares. En las mejores condiciones del país, en otros años ese desplazamiento de personas dentro del panorama nacional entraba progresivamente en el programa de los habitantes de la ciudad. Sean adultos o niños, pero más nítidamente aún para éstos últimos.

Hoy, el momento que estamos sufriendo es especialmente pesado y doloroso para los niños. Si las vacaciones son la oportunidad de una experiencia humanizante, cuánto no pierden los niños enclaustrados en pocos metros cuadrados de casa, con ninguna experiencia inédita en tan estrechos espacios, ninguna aventura grandiosa, ningún reposo nervioso ni mental dentro del barrio. En las épocas de relativa riqueza en nuestro país, instituciones privadas y públicas ofrecían sus fuerzas y su capacidad de servicio – su mano de obra más o menos voluntaria –, junto con su entusiasmo juvenil. Con creatividad, ¿qué se puede hacer hoy? ¡A buscar!…Sacerdote de Petare

La entrada ¿Vacaciones? se publicó primero en Últimas Noticias.